martes, 18 de octubre de 2011

Trabajo de Vanesa Ithurrart y otras docentes de Luján

Los Marrapodi: una historia del teatro

En esta obra, Los Macocos presentan una historia del teatro nacional desde sus más lejanos antecedentes hasta la década de 1970. Los presentadores, que llevan los nombres de pila de los propios actores (Marcelo y Martín) introducen la historia de los Marrapodi, una familia de artistas que, habiendo desembarcado en Santa María de los Buenos Aires en 1672, lucha denodadamente para representar su obra de teatro, sin conseguir nunca su propósito por distintos motivos (incendio del teatro, ausencia de público, etc.) pasan los años y la familia va adaptando la obra a los diversos géneros de moda: la primera presentación es una loa; siguen el teatro clásico a la manera de Lope y Calderón, la zarzuela, el circo criollo, el sainete, el grotesco, el realismo de los años sesenta y la revista de los setenta. La historia básica siempre se mantiene: una joven es impulsada por su padre a casarse contra su voluntad con un pretendiente rico e indeseable, abandonando a su verdadero amor.

Este recorrido cronológico es además una excusa para transitar los distintos formas y géneros dramáticos, tomándolos en broma y riéndose de ellos a través del procedimiento paródico (1). Pero también un homenaje a nuestro teatro, recuperando hitos importantes en su historia.

Al entrar el público sólo ve la boca del escenario completamente negra. Son dos grandes bastidores que luego servirán de puertas. Es una literal caja negra.

Presentación de Los Macocos

Entran Los Macocos.

Los CUATRO: ¡Buenas noches!

MARTÍN: Nos ponemos de pie...

DANIEL: (A alguien del público.) No Sr., nos ponemos de pie... nosotros.

MARCELO: Para contarles una visión desconocida de la historia de nuestro Teatro nacional...

MARTÍN: Una historia escrita en el agua, una historia olvidada, como tantas otras cosas en estos tiempos que corren.

MARCELO: Y no olvidemos lo que decía el sabio: “El pueblo que olvida sus errores, está condenado a repetirlos”. ¡No olvidemos!

MARTÍN: ¡No olvidemos!

DANIEL: ¡No olvidemos! Como dijo el país, el sabio que da... No, ¿cómo era?

GABRIEL: Me olvidé.

MARTÍN: (Rearmándose.) Bueno. A ver... Hagamos un ejercicio.

(Daniel y Gabriel hacen ejercicios gimnásticos.)

MARCELO: ¡No! Un ejercicio de memoria.

MARTIN: ¿Qué sabemos sobre la historia de nuestro teatro nacional? Levanten la mano...

(Daniel y Gabriel levantan las manos.)

MARTÍN: ¡No! ¡Ustedes no! ¡El público! Que levanten la mano los que conozcan al señor actor Alfredo Alcón. (Seguramente muchos levantarán la mano.) Lentamente se va haciendo famoso

GABRIEL: Muy bien. ¿Y a Héctor Alterio? (Mira a público.) ¡Todos!

DANIEL: Bien, vayamos un poco más atrás (Gabriel retrocede dos pasos. Martín lo corrige.) No, más atrás en el tiempo. ¿Y a Niní Marshall? (Mira a público.) . . .ya merma un poco...

MARCELO: ¿Y a Luis Arata?

MARTÍN: ¿Martin Coronado?

GABRIEL: ¿Villa Lynch?

MARCELO: ¿Quién era Villa Lynch?

GABRIEL: Es la estación que sigue: Arata, Coronado, Lynch es el tren Urquiza.

MARTÍN: No estamos hablando de trenes.

MARCELO: ¿Y a Juan Moreira? ¿Pepino el 88?

DANIEL: ¿Y a la momia? ¿Al caballero rojo? ¿El Ancho Peuchele? (Canta.) “El hombre de la barra de hielo

MARCELO: No estoy hablando de Titanes en el Ring, sino de Pepino el 88, el personaje emblemático de José Podestá.

MARTÍN: Y, en los orígenes de nuestro teatro, ¿alguien recuerda a Francisco de Tapia? ¿Al cómico Speciali? ¿A Don Manuel Cipriano de Melo?

GABRIEL: ¿Cómo?

MARTÍN: Cipriano de Melo.

GABRIEL: ¡Nooo! ¡Cipriano, démelo! (Festeja con Daniel.)

MARTIN: ¡Basta! Es que el manto del olvido se cierne sobre la historia de nuestro teatro nacional. (Todos hacen reverencias.) ¿Quién de esta sala oyó nombrar a...

LOS CUATRO: ¡Los Marrapodi!...?

MARTIN: ¡Nadie!

GABRIEL: ¿Cómo nadie?

DANIEL: ¡Si los Marra son buenísimos!

MARCELO: ¡Bueno! En realidad, nosotros tampoco los conocíamos, hasta que hace poco tiempo recibimos un baúl lleno de fotos, textos, cartas, partituras, vestuarios, distintos documentos, que testimonian la importancia de esta familia de artistas. Esta familia que estuvo presente en el origen, desarrollo y apogeo de nuestro teatro nacional. (Reverencias.)

DANIEL: Y en instantes, Los Macocos, utilizando estos finos instrumentos, que son sus cuerpos (Pequeña coreografía.) pondrán en escena, para todos ustedes, fragmentos de la vasta producción de la familia Marrapodi.

GABRIEL: ¡Basta! Vasta, vastísima producción, compuesta por una obra única...

MARCELO: Mejor dicho... Una única obra.

DANIEL: ¿Una sola hicieron?

MARCELO: ¡Quevachaché!

MARTIN: ¡Que se abran las puertas a la historia del teatro nacional! (Reverencias.)

miércoles, 5 de octubre de 2011

Agarrate Catalina La violencia


Este video de la murga uruguaya Agarrate Catalina me gustó por su crudeza, realmente nos descoloca y nos deja  sin palabras.

martes, 4 de octubre de 2011

Crave, de Sara Kane.


A propósito de esta idea de que el teatro se lleva bien con la insatisfacción, recordé una obra que vimos en el profesorado: Crave, de Sarah Kane. Una obra de teatro que, al momento de leerla, descoloca bastante: no hay una lógica en los parlamentos de los personajes, que a su vez, tampoco parecen personajes (son denominados con letras, tales como "M", "B" o "A"). Además, hay una fusión de géneros muy interesante, por momentos se desborda de poesía, hay también mini historias, monólogos...Y esto de la insatisfacción, creo que queda demostrado en la obra no sólo por lo que se cuenta, sino por cómo se cuenta: el límite que impone el lenguaje logra que se genere un ambiente en el que se supone, se intuye eso que quiere decirse, pero que es innombrable.